El empaste más antiguo del mundo tiene 59.000 años y se lo hicieron a un neandertal
Batió el récord anterior por cuarenta mil años. Y la víctima, antes de pasar por el taladro de piedra, ya lo había intentado con un palillo.

Los récords de antigüedad suelen caer por unos pocos miles de años. Este ha caído por cuarenta mil de golpe.
Hasta mayo de este año, la prueba más antigua conocida de un tratamiento dental era un diente de Homo sapiens encontrado en Italia, de hace unos 14.000 años. Ahora el título se va a Siberia, a la cueva de Chagyrskaya, y a un molar de neandertal de unos 59.000.
El hallazgo
El diente tiene un agujero que llega hasta la cámara pulpar, la parte de dentro donde está el nervio. Y ese agujero, según el equipo que lo ha estudiado, no lo abrió la caries: lo hizo alguien, girando una punta de piedra.
Para sostenerlo hicieron tres cosas: mirar las marcas con lupa, escanear el interior del diente por microtomografía y reproducir el gesto con herramientas de piedra para comparar el resultado. El trabajo salió publicado en una revista con revisión por pares, que es lo que separa un hallazgo de una ocurrencia.
El detalle que remata la historia
En el mismo diente hay marcas de haber usado un palillo, repetidamente, en el lateral.
O sea que la secuencia completa fue: me duele, hurgo con un palillo, sigue doliendo, que alguien me meta una piedra afilada ahí dentro. Sin anestesia, evidentemente.
Otros récords de la misma familia
Para situarlo. En Mehrgarh, un poblado neolítico de lo que hoy es Pakistán, hay once dientes de nueve adultos con agujeros taladrados, de hace unos 9.000 años; se cree que con una punta de sílex montada en un arco, y los nueve sobrevivieron a la faena. Y en una cueva cerca de Lonche, en Eslovenia, apareció una mandíbula de hace unos 6.500 años con un canino agrietado relleno de cera de abeja, aunque ahí no está claro si se lo pusieron poco antes o poco después de morir.
Todo eso queda ahora en la parte moderna de la tabla.
La parte que da vértigo
No es la herramienta, que era una lasca de piedra. Es lo que hay detrás del gesto: alguien localizó el origen del dolor, dedujo que podía quitarse, eligió con qué, y lo hizo dentro de una boca que se movía. Hace cincuenta y nueve mil años.
De dónde salen los datos
El estudio se publicó el 13 de mayo de 2026 en PLOS ONE, una revista con revisión por pares, bajo el título «Earliest evidence for invasive mitigation of dental caries by Neanderthals». Lo firma el equipo de Alisa Zubova, del Museo Pedro el Grande de Antropología y Etnografía de la Academia Rusa de Ciencias.
La antigüedad de unos 59.000 años corresponde a la capa de sedimento de la cueva de Chagyrskaya donde apareció el molar. La conclusión sobre el taladrado se apoya en tres cosas combinadas: el estudio de las marcas, la microtomografía del interior del diente y la reproducción experimental del gesto con herramientas de piedra.
Conviene no estirar el hallazgo más de lo que da: documenta lo que le pasó a un individuo, no la existencia de una profesión.