Qué pasó con los jemeres rojos después de 1979: perdieron el país y conservaron su asiento en la ONU
Qué pasó con los jemeres rojos después de 1979: la invasión vietnamita, el asiento en la ONU que conservaron más de una década, la muerte de Pol Pot en 1998 y el tribunal.

Qué pasó con los jemeres rojos después de 1979 es una de esas historias que casi nadie conoce entera: perdieron el país en enero de aquel año, después de un genocidio que costó entre 1,2 y 2,8 millones de vidas según el demógrafo Patrick Heuveline (unos 1,7 millones según la Universidad de Yale), y aun así siguieron ocupando el asiento de Camboya en las Naciones Unidas durante más de una década. Pol Pot murió en la selva en 1998 sin haber pisado un tribunal. Sus dos principales colaboradores vivos fueron condenados por genocidio cuarenta años después de los hechos.
Vamos por orden, porque cada paso tiene su fecha.
Enero de 1979: Vietnam entra en Nom Pen
Durante 1977 y 1978, los jemeres rojos atacaron pueblos al otro lado de sus tres fronteras, con matanzas de civiles en Vietnam, Tailandia y Laos, según la cronología del programa de Yale sobre el genocidio camboyano. Dentro del país, las purgas provocaron una rebelión en la zona este; los rebeldes derrotados cruzaron a Vietnam y pidieron ayuda a Hanói.
La respuesta fue una invasión. El 7 de enero de 1979 las tropas vietnamitas tomaron Nom Pen y pusieron en el poder a un antiguo rebelde de la zona este, Heng Samrin, con un joven Hun Sen como ministro de Exteriores. El régimen de Pol Pot huyó hacia la frontera con Tailandia.
Qué pasó con los jemeres rojos después de 1979 en la ONU
Aquí viene lo que sorprende a casi todo el mundo. En el otoño de 1979, con el régimen ya fuera de Nom Pen, la Asamblea General de la ONU siguió reconociendo a la delegación de Kampuchea Democrática, la de los jemeres rojos, como representante legítima de Camboya. El gobierno de Nom Pen lo había puesto Vietnam, aliado de la Unión Soviética, y en plena Guerra Fría los países occidentales se opusieron a darle el asiento, igual que China, que seguía armando a los jemeres rojos.
En junio de 1982, en Kuala Lumpur, se firmó una salida de compromiso: un «gobierno de coalición» en el exilio con tres facciones. El príncipe Norodom Sihanouk era el presidente, el nacionalista Son Sann el primer ministro y Khieu Samphan, uno de los dirigentes del régimen de Pol Pot, el encargado de Exteriores. Esa coalición conservó el asiento de Camboya en la ONU. Sobre el terreno, el único ejército de la coalición que contaba de verdad era el de los jemeres rojos, sobre todo después de las ofensivas vietnamitas de 1984 y 1985.
El asiento no cambió de manos hasta el proceso de paz. En 1990 se creó el Consejo Nacional Supremo, con seis miembros del gobierno de Nom Pen y dos de cada una de las tres facciones opositoras, Khieu Samphan entre ellos. El 23 de octubre de 1991 se firmaron los acuerdos de París. Los jemeres rojos los firmaron y luego no cumplieron el alto el fuego ni el desarme, y boicotearon las elecciones de 1993 organizadas por la ONU.
Una guerrilla que no se rendía
Desde las bases de la frontera tailandesa, con armas chinas, los jemeres rojos reconstruyeron su ejército. A mediados de 1980 decían tener 40.000 hombres dentro de Camboya. Pol Pot ordenó en octubre de 1979 acabar con las ejecuciones y en diciembre cedió el puesto de primer ministro a Khieu Samphan, un cambio de imagen que no le apartó del mando.
La guerra siguió hasta los noventa. En 1994 el parlamento camboyano ilegalizó el movimiento. En 1996 el antiguo número tres, Ieng Sary, se pasó al gobierno a cambio de una amnistía, y el movimiento empezó a romperse.
El final de Pol Pot
En junio de 1997, Pol Pot ordenó matar a Son Sen, que había sido viceprimer ministro de su régimen, junto con su familia. Ta Mok, el jefe militar del movimiento, se volvió contra él y lo puso bajo arresto domiciliario. Ese verano, sus propios camaradas lo sometieron a un juicio en la selva, que grabó el periodista estadounidense Nate Thayer, y lo condenaron a cadena perpetua.
Thayer consiguió la última entrevista. Pol Pot le dijo que tenía la conciencia tranquila y que hablar de millones de muertos era «demasiado». Murió el 15 de abril de 1998 en Anlong Veng, cerca de la frontera, oficialmente de un fallo cardiaco. Según el Centro de Documentación de Camboya, lo incineraron dos días después junto a su cabaña. Los soldados no encontraron leña suficiente y quemaron el cuerpo con lo que había a mano: bambú, sillas de mimbre, sofás y neumáticos viejos.
En diciembre de 1998, Nuon Chea y Khieu Samphan se entregaron. Anlong Veng, el último bastión, pasó a manos del gobierno el 9 de febrero de 1999. Ese año detuvieron a Ta Mok y a Duch, el director de la prisión S-21.
El juicio que llegó cuarenta años tarde
Camboya pidió ayuda a la ONU en 1997 para juzgar los crímenes. El acuerdo para crear un tribunal mixto se firmó el 6 de junio de 2003, y los jueces juraron el cargo en 2006. Las Salas Extraordinarias de los Tribunales de Camboya dictaron estas condenas:
- Duch, en 2010: 30 años por crímenes contra la humanidad en la S-21, elevados a cadena perpetua en apelación en 2012. Murió preso en 2020.
- Nuon Chea y Khieu Samphan, en 2014: cadena perpetua por crímenes contra la humanidad.
- Los mismos dos, el 16 de noviembre de 2018: cadena perpetua por genocidio contra los vietnamitas de Camboya, y en el caso de Nuon Chea también contra la minoría musulmana cham, además de crímenes contra la humanidad y de guerra.
Nuon Chea murió en 2019, con la apelación pendiente. El 22 de septiembre de 2022, el tribunal de apelación confirmó la cadena perpetua de Khieu Samphan por genocidio. Fue la última sentencia de un tribunal que, en sus tres juicios, recogió 3.936 declaraciones de víctimas y escuchó a 334 testigos. Ieng Sary murió en 2013 durante su juicio, sin sentencia.