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Micronaciones famosas que existen de verdad: una plataforma en el mar, un pantano del Danubio y un rancho en guerra con la RDA

Micronaciones famosas que existen de verdad: Sealand, Liberland, Seborga y Molossia. Cómo nacieron, qué territorio tienen y por qué ningún país las reconoce, a raíz del falso embajador de Lemuria detenido en Chile.

Micronaciones famosas que existen de verdad: una plataforma en el mar, un pantano del Danubio y un rancho en guerra con la RDA

Las micronaciones famosas que existen de verdad tienen algo que al falso embajador de Lemuria detenido en Chile le faltaba: un sitio donde poner los pies. En septiembre de 2026 un conductor chileno de 51 años alegó inmunidad diplomática en la Ruta 5 Norte como representante de la República de Lemuria, un país que no existe, y llevaba en el coche placas de otro país inventado, la «República errante de Menda». Acabó con firma mensual y arraigo, según La Tercera.

Pero inventarse un país es más viejo que el carné de conducir. Hay gente que lo hizo con territorio, bandera, moneda y hasta golpes de Estado. Ninguno de estos países está reconocido por nadie. Todos existen.

Qué hace falta para ser un país (y por qué estas micronaciones no lo son)

La referencia clásica es la Convención de Montevideo de 1933, que pide cuatro cosas: población permanente, territorio definido, gobierno y capacidad de relacionarse con otros Estados. La cuarta es la trampa. Puedes tener las tres primeras en tu jardín, pero si ningún país quiere tratarte como un igual, eres un señor con una bandera.

Sealand: el país que cabe en una plataforma antiaérea

A unos 11 kilómetros de la costa de Suffolk, en Inglaterra, hay una plataforma militar de la Segunda Guerra Mundial, HM Fort Roughs: dos torres de hormigón y una cubierta encima. El 2 de septiembre de 1967, Paddy Roy Bates, que se dedicaba a la radio pirata, echó de allí a sus competidores y declaró la independencia del Principado de Sealand.

Lo mejor vino después:

  • 1968. Un tribunal británico dijo que no podía juzgar un incidente con armas porque la plataforma estaba fuera de las aguas territoriales, que entonces llegaban a tres millas náuticas. Bates lo celebró como una victoria de soberanía.
  • 1978. Golpe de Estado. Mercenarios alemanes y holandeses contratados por el empresario Alexander Achenbach tomaron la plataforma mientras Roy estaba fuera. Su hijo Michael la recuperó, capturó a los asaltantes y retuvo a Achenbach pidiendo un rescate.
  • 1987. Reino Unido amplió sus aguas territoriales a 12 millas náuticas. Sealand quedó dentro.

Roy Bates murió en 2012 y ahora lo gestiona Michael. Población permanente en agosto de 2024: una persona.

Liberland: el pantano que nadie quería

En 2015 el político libertario checo Vít Jedlička se fijó en Gornja Siga, una zona inundable de unos 7 kilómetros cuadrados en la orilla del Danubio, entre Croacia y Serbia. Por una disputa fronteriza, ninguno de los dos países la reclama. Jedlička la eligió, según cuenta él mismo, después de consultar la página de Wikipedia sobre territorios sin reclamar (genio).

Proclamó Liberland y desde entonces la policía croata le corta el paso. En septiembre de 2023 derribó las construcciones que habían levantado sus partidarios y detuvo a tres personas. Aun así, en marzo de 2024 Liberland decía tener 1.200 ciudadanos registrados, que pagaron hasta 10.000 dólares por su pasaporte, y 735.000 solicitudes pendientes. Para ser un pantano, tiene más demanda que muchas ciudades.

Seborga: el pueblo italiano con princesa

En la provincia de Imperia, en Liguria, a unos 35 kilómetros de Mónaco, está Seborga. En 1963 un vecino, Giorgio Carbone, sostuvo que el pueblo nunca había pertenecido de forma legal a la Casa de Saboya y que, por tanto, nunca se había integrado en Italia. Sus vecinos le eligieron príncipe con el título de «Su Tremendidad Giorgio I».

Carbone reinó hasta su muerte, en 2009. Le sucedió Marcello Menegatto en 2010 y, el 10 de noviembre de 2019, fue elegida la princesa Nina. El Principado de Seborga tiene moneda propia, el luigino, que fija en 6 dólares estadounidenses.

Molossia: el rancho de Nevada en guerra con un país que ya no existe

Cerca de Dayton, en Nevada, Kevin Baugh gobierna la República de Molossia, unas 4,6 hectáreas de terreno. La idea le vino en 1977 y la convirtió en algo con tierra en 1998, cuando compró la parcela. Tiene moneda propia, la valora, emitida por el Banco de Molossia, y visitas guiadas.

Y está en guerra con la República Democrática Alemana. Sí, la que desapareció en 1990. El argumento de Molossia es que una isla cubana que Fidel Castro regaló a la RDA nunca se devolvió formalmente, así que la RDA sigue existiendo en algún sitio y la guerra sigue abierta.

Baugh, en cambio, es muy pragmático con Estados Unidos: paga el impuesto sobre la propiedad al condado de Storey. Él lo llama «ayuda exterior».

Bonus: la que se rindió ante Hacienda

En Australia, el granjero Leonard Casley proclamó en 1970 el Principado de Hutt River tras un conflicto con las cuotas de trigo del Gobierno. Duró medio siglo. En 2020 su familia lo disolvió, en plena pandemia y con deudas fiscales con el Gobierno australiano. Hutt River sobrevivió al Gobierno australiano cincuenta años, pero no a sus impuestos.

La diferencia con Lemuria

Sealand, Liberland, Seborga y Molossia tienen algo en común: nadie las reconoce, y ninguna ha intentado usar su pasaporte para saltarse un control de carretera. El chileno de Lemuria, cuyo caso volvió a hacerse viral con el vídeo de BaityLive, sí lo intentó, y la policía lo resolvió con una verificación biométrica.

Moraleja de micronación: si vas a fundar un país, que tenga suelo. Y si está bajo el agua, renueva el carné.

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