Saltar al contenido
Fenifut

Curiosidades, datos raros y cosas que pasaron de verdad

Portada / Noticias

El gol que le robó el nombre a los campeones olímpicos

El 2 de octubre de 1924, un extremo de Huracán metió un córner directo en la portería de Uruguay, campeona olímpica desde hacía tres meses. El nombre que le puso un periodista aquella tarde sigue usándose cien años después.

El gol que le robó el nombre a los campeones olímpicos

Uruguay llevaba tres meses siendo la mejor selección del planeta. Había vuelto de París con el oro olímpico colgado del cuello, después de barrer a Suiza en la final, y aterrizó en Buenos Aires el 2 de octubre de 1924 para un amistoso contra Argentina en la cancha de Sportivo Barracas. Un partido de trámite. Un abrazo entre vecinos.

Entonces a Argentina le pitaron un córner.

Lo fue a tirar Cesáreo Onzari, extremo izquierdo de Huracán, un tipo al que fuera del Parque Patricios no conocía casi nadie. Colocó el balón, tomó carrerilla y lo mandó al área. El balón no encontró ninguna cabeza. Se fue curvando, pasó por delante del portero Andrés Mazali y entró.

Los uruguayos se echaron las manos a la cabeza y protestaron lo único que podían protestar: que había sido el viento. Que aquello no valía. Que un córner no es un gol.

El problema es que, desde hacía cuatro meses, sí lo era.

Lo que cambió en junio de 1924

Durante las primeras décadas del fútbol reglado, el saque de esquina era exactamente eso: un saque. El balón tenía que tocar a otro jugador antes de poder acabar en la red. Si entraba directo, no valía nada; se sacaba de puerta y a otra cosa. La lógica de la época era que un lanzamiento a balón parado desde la esquina no podía ser una jugada de gol por sí misma, sino una forma de devolver la pelota al juego.

En junio de 1924, la International Football Association Board —el organismo que decide las reglas del fútbol, entonces como ahora— aprobó el cambio: se podía marcar directamente desde el córner. La modificación entraba en vigor para la temporada 1924-25.

Es decir: cuando Onzari puso el balón en la esquina de Sportivo Barracas, la regla tenía cuatro meses de vida. Prácticamente nadie la había estrenado todavía. Y hay un detalle que ayudaba mucho y que sigue vigente hoy: no hay fuera de juego en un saque de esquina. El balón puede caer donde le dé la gana, con toda el área abarrotada, y no se puede pitar offside.

Argentina ganó 2-1. El gol de Onzari fue el primero.

El periodista que le puso el nombre

La expresión «gol olímpico» se atribuye a Diego Lucero, seudónimo del periodista uruguayo Luis Alfredo Sciutto, que trabajaba en Buenos Aires. Y la escribió con retintín. No era un homenaje al gol: era una pulla a sus propios compatriotas, los flamantes campeones olímpicos a los que un desconocido acababa de meter un balón desde la esquina.

El chiste funcionó tan bien que se comió el idioma. Cien años después, un locutor de radio en Bogotá, en Sevilla o en Ciudad de México grita «¡gol olímpico!» sin tener ni idea de que está repitiendo una burla a la selección uruguaya de 1924.

Y mientras tanto, en Inglaterra

Aquí viene la parte que nadie cuenta. Onzari no fue el único que le vio las orejas al lobo aquel otoño. En Escocia, Billy Alston, del St Bernard’s, marcó directamente desde el córner el 21 de agosto de 1924, seis semanas antes que el argentino. Y en la Football League inglesa, Billy Smith, del Huddersfield Town, lo hizo contra el Arsenal el 11 de octubre, nueve días después de lo de Barracas.

Tres goles casi seguidos, tres países, la misma regla recién estrenada. La diferencia es que a los goles británicos no los bautizó nadie.

En la prensa inglesa aquello se describió como lo que era: un gol marcado directamente de córner. Punto. No había ninguna selección humillada de por medio, ningún periodista con ganas de hacer sangre, ninguna anécdota que mereciera un mote. Se quedó en una curiosidad técnica.

Por eso el nombre viajó por unos idiomas y por otros no:

Idioma Cómo se le llama
Español Gol olímpico
Portugués Gol olímpico
Italiano Gol olimpico
Francés But olympique
Inglés Goal direct from a corner
Alemán Direkter Eckball / Eckballtor

El mapa del nombre es, básicamente, el mapa de por dónde pasó la historia de Onzari. Donde llegó el relato, llegó la etiqueta. Donde el gol fue solo un cambio de reglamento, se quedó con su descripción funcional y aburrida. El inglés lleva un siglo sin encontrar una palabra para algo que en español se resuelve en dos.

Onzari, el hombre de un solo balón

Cesáreo Onzari jugó lo suyo en Huracán y pasó por la selección argentina. Ganó cosas. Y aun así, de toda su carrera, lo único que sobrevivió fue un balón que salió de la esquina de un campo de Barracas y se coló por dentro del palo mientras once uruguayos con medalla de oro miraban.

Hay algo cruel en eso y algo bastante justo: para llamarte por tu apellido a un tipo de gol necesitas algo más que ejecutarlo. Necesitas ejecutarlo delante de quien más duele.

Un apunte para acabar, por si alguna vez lo intentas al revés. El reglamento permite marcar directamente desde el córner en la portería contraria, pero no en la propia. Si un lanzador se pasa de rosca y el balón entra en su propia meta sin tocar a nadie, no es gol en propia puerta: es córner para el equipo rival. El fútbol permite el ridículo, pero solo hasta cierto punto.

Sigue

«Las catedrales están clavadas encima de una criatura»: cómo está hecho el cuento que se está viendo medio mundo