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Curiosidades, datos raros y cosas que pasaron de verdad

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Le dieron arroz y huevo durante años pensando que era un gato callejero, y era una especie sin nombre

Mide 46 centímetros, pesa kilo y medio y es el primer felino nuevo que se describe en más de cien años. Vivía a la vista de todo el mundo.

Le dieron arroz y huevo durante años pensando que era un gato callejero, y era una especie sin nombre

Para que te hagas una idea de lo raro que es esto: la última vez que alguien describió una especie de felino vivo, no existía la penicilina.

Ha pasado el 17 de septiembre de este año, en Bolivia, y el protagonista es un bicho de 46 centímetros que pesa kilo y medio.

Menos que tu gato

Un gato doméstico medio pesa entre cuatro y cinco kilos. Este pesa 1,4. Cabe en dos manos.

Se llama Leopardus tilcayo y es de la familia de los gatos tigre. Se distingue de sus parientes cercanos, las oncillas, por tres cosas: tiene las manchas más grandes, la cola más larga y delgada, y el pelaje más apagado.

O sea, que hace falta fijarse. Y ese es justo el problema: si un animal parece un gato, la gente ve un gato.

Cómo se descubre algo así

No con una expedición ni con una cámara escondida en la selva.

Con ADN. El equipo comparó material genético de 38 gatos de varios países sudamericanos, ocho de ellos ejemplares conservados en museos, algunos de hace muchísimo tiempo.

Y ahí, cruzando datos, salió que uno no encajaba en ninguna de las especies conocidas.

El ejemplar que sirvió para el trabajo es un macho de diez años que vive en el Santuario de Vida Silvestre Senda Verde, en Bolivia.

El detalle que le da la vuelta a todo

La especie se llama tilcayo. ¿Y de dónde sale ese nombre?

De las comunidades locales. Así lo llamaban allí.

Que es una forma elegante de decir que la gente del sitio sabía perfectamente que ese animal era algo distinto, y llevaba llamándolo por su nombre mucho antes de que a nadie se le ocurriera secuenciarle el ADN.

Lo que ha pasado el 17 de septiembre no es que apareciera un animal. Es que el catálogo científico se ha puesto al día.

Lo que nadie sabe

Cuántos quedan.

Describir una especie y contarla son dos trabajos distintos. El primero se hace en un laboratorio; el segundo exige años de cámaras y de andar por el monte.

Así que ahora mismo hay un felino con nombre científico, con su sitio en el árbol de la vida, y sin nadie que sepa decir si quedan mil o si quedan doce.

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