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Curiosidades, datos raros y cosas que pasaron de verdad

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¿De verdad hubo una guerra por un partido de fútbol?

Honduras y El Salvador se pegaron cien horas en julio de 1969, dieciocho días después de un desempate mundialista. El partido puso la fecha; la causa estaba en el reparto de la tierra. Los datos, ordenados.

¿De verdad hubo una guerra por un partido de fútbol?

No. Hubo una guerra que estalló dieciocho días después de un partido. El 14 de julio de 1969 El Salvador invadió Honduras y en unas cien horas murieron miles de personas. La causa estaba en la tierra: la reforma agraria hondureña expulsaba a los salvadoreños que llevaban décadas cultivándola. El fútbol puso la fecha, el ruido y el nombre.

Lo de «guerra del fútbol» lo popularizó la prensa internacional y luego un libro. Es un titular buenísimo. También es el motivo por el que casi nadie sabe qué pasó de verdad.

¿Qué partidos fueron y cómo acabaron?

Eran las eliminatorias de la CONCACAF para el Mundial de México 1970. Se jugaban tres partidos en tres semanas, y cada uno subió la temperatura un poco más.

FechaDóndeQué pasó
8 de junio de 1969TegucigalpaHonduras 1 – El Salvador 0. Gol de Roberto Cardona en el minuto 89.
15 de junio de 1969San SalvadorEl Salvador 3 – Honduras 0. Noche de agresiones a los aficionados hondureños.
26 de junio de 1969Ciudad de México (desempate)El Salvador 3 – Honduras 2 en la prórroga. Ese mismo día El Salvador rompe relaciones diplomáticas.
14 de julio de 1969Frontera y cielo hondureñosLa aviación y el ejército salvadoreños entran en Honduras.
18 de julio de 1969Washington / San SalvadorAlto el fuego negociado por la OEA. Unas cien horas de combates.
30 de octubre de 1980LimaTratado de paz, once años después.
11 de septiembre de 1992La HayaLa Corte Internacional de Justicia reparte la frontera en disputa.

Fíjate en la última fila. Si el problema hubiera sido un partido, no habría hecho falta que un tribunal de La Haya trazara una línea en el mapa veintitrés años después.

Entonces, ¿cuál era el problema de verdad?

Geografía y tierra. El Salvador es un país diminuto y llenísimo: unos 21.000 km² para más de tres millones de personas en aquel momento. Honduras tenía cinco veces más territorio y menos habitantes. Durante décadas, los campesinos salvadoreños cruzaron la frontera y se instalaron a cultivar donde había sitio. Se calcula que a finales de los sesenta vivían unos 300.000 salvadoreños en Honduras, muchos sin papeles y sin escritura de nada.

En 1962 Honduras aprobó una ley de reforma agraria. Cuando empezó a aplicarse en serio, en 1969, la letra pequeña era demoledora: la tierra se repartía entre hondureños de nacimiento. Los salvadoreños asentados quedaban fuera del reparto y, en muchos casos, directamente fuera del país. Entre abril y junio de 1969 empezaron las expulsiones, con grupos paramilitares como la Mancha Brava metiendo miedo a cuchillo y machete.

Añade el otro conflicto, el aburrido y decisivo: el Mercado Común Centroamericano. La industria salvadoreña vendía en Honduras mucho más de lo que compraba, y Tegucigalpa llevaba años quejándose de que el club le salía carísimo. Miles de personas expulsadas, una balanza comercial hundida y dos prensas nacionales echando gasolina a diario.

Y encima de todo eso, un partido de fútbol retransmitido a todo el país.

¿Y lo de la chica que se disparó?

Es cierto, y es la escena que convirtió el asunto en leyenda. Después de la derrota en Tegucigalpa, una salvadoreña de 18 años llamada Amelia Bolaños se pegó un tiro. El funeral se retransmitió por televisión, con el ataúd envuelto en la bandera, el presidente detrás y la selección nacional recién llegada del aeropuerto caminando en el cortejo.

Un suicidio adolescente reconvertido en acto de Estado. Eso no crea una guerra, pero explica bastante bien el estado de ánimo con el que se llegó al segundo partido.

¿Qué contó Kapuściński, que estaba allí?

Ryszard Kapuściński cubría América Latina para la agencia polaca PAP y estuvo en el terreno. Su crónica dio nombre al libro La guerra del fútbol (1978), que es de donde sale medio mito. Lo curioso es que el propio libro desmonta el titular: Kapuściński deja clarísimo que se peleaba por la tierra y por gente expulsada, y que el balón fue el detonante disponible.

«La guerra del fútbol duró cien horas. Sus víctimas: 6.000 muertos, más de 12.000 heridos. Cincuenta mil personas perdieron sus casas y sus campos. Muchas aldeas quedaron destruidas.»

Esa cifra de 6.000 es la suya y es la más alta de las que circulan. Otros recuentos, incluidos los que manejan historiadores a partir de fuentes oficiales, se quedan entre 2.000 y 3.000 muertos, la mayoría civiles hondureños alcanzados por los bombardeos y por el avance terrestre. No hay un número cerrado y quien te lo dé como dato exacto se lo está inventando. Lo que sí está acotado: entre 60.000 y 130.000 salvadoreños tuvieron que volver a un país que no tenía dónde meterlos.

¿Qué pasó después con los dos países?

Honduras se salió del Mercado Común Centroamericano y el comercio directo entre ambos estuvo cortado más de una década. El proyecto de integración regional, que era la gran apuesta económica del istmo, se quedó cojo durante años. En El Salvador, la presión de la tierra volvió multiplicada: los retornados no cabían, y esa olla contribuyó a la guerra civil que arrancó en 1980.

La frontera siguió sin cerrarse hasta que la Corte Internacional de Justicia dictó sentencia en 1992 sobre los seis tramos en disputa y las islas del golfo de Fonseca.

¿Y quién fue al Mundial?

El Salvador. Ganó el desempate, superó después a Haití y se plantó en México 1970. Allí perdió los tres partidos —0-3 con Bélgica, 0-4 con México, 0-2 con la URSS— y se fue a casa sin marcar un solo gol.

Un detalle para los frikis de la aviación: aquellos cuatro días fueron el último combate aéreo de la historia entre cazas de motor de pistón. El hondureño Fernando Soto derribó tres aviones salvadoreños el 17 de julio de 1969 pilotando un Corsair de la Segunda Guerra Mundial. Nadie ha vuelto a hacerlo desde entonces.

¿De verdad hubo una guerra por un partido de fútbol?
User:Bernardo Moncada, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons
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