Lorca leyó un suceso en el periódico y dijo: «esto es un drama difícil de inventar»
Julio de 1928. Una novia se fuga la noche antes de la boda, aparece un muerto a ocho kilómetros y un poeta lo lee en el ABC tres días después. De ahí sale Bodas de sangre.

Hay una frase de Lorca que explica de dónde salen las obras maestras mejor que cualquier teoría. La dijo en julio de 1928, con un periódico en la mano: «esta noticia es un drama difícil de inventar».
Tenía toda la razón, y esto es lo que ponía el periódico.
Lo que pasó de verdad
Níjar, Almería, madrugada del 22 al 23 de julio de 1928. Hay una boda prevista para el día 23, concertada por intereses económicos entre las dos familias.
Él se llama Casimiro Pérez Pino y tiene veintinueve años. Ella, Francisca Cañadas Morales, veinte.
La noche antes de la boda, Francisca se va. Se va con su primo, del que está enamorada.
A ocho kilómetros del cortijo aparece el cadáver del primo, con varios disparos hechos a quemarropa. El que dispara es un hermano del novio.
La boda no se celebra. El pueblo tiene conversación para cuarenta años.
El poeta que leía el periódico
El 25 de julio, tres días después, Federico García Lorca lee la noticia en el ABC.
Acababa de publicar el Romancero gitano, ese mismo mes, y le estaba yendo tan bien que empezaba a molestarle. Y entonces se encuentra en la sección de sucesos con una historia que tiene dentro todo lo que a él le interesaba: un matrimonio pactado, el dinero por delante, una mujer que decide y un muerto en el campo.
Bodas de sangre se estrenó en 1933. Cinco años entre la noticia y el estreno.
Lo que cambió al escribirla
Y aquí está lo interesante para cualquiera que escriba, porque los cambios son pocos y todos van en la misma dirección.
En la realidad ella aún no había dado el sí. En la obra ya está casada cuando huye. Con eso la traición pasa de ser una decisión personal a ser una ruptura de algo público, que es mucho peor en un pueblo.
El arma real fue un revólver. En la obra es un cuchillo. Un disparo se hace a distancia. Un cuchillo hay que clavarlo con alguien delante.
En la realidad murió uno. En la obra mueren dos: el novio y el amante, uno por mano del otro. El suceso se convierte así en algo de lo que nadie sale ganando.
Tres cambios, ninguno inventado del aire: coger un hecho real y apretarle las tuercas hasta que no quede salida.
La parte que no se cuenta nunca
De todo esto, lo que a mí me deja pensando no es Lorca. Es Francisca.
Se quedó a vivir en Níjar, en un paraje llamado El Hualix, y ahí pasó el resto de su vida. No volvió a casarse. Nunca dio una entrevista, y mira que se las pidieron. En el pueblo se la tuvo por culpable de todo.
Mientras tanto, su historia se representaba en Madrid, en Buenos Aires y en Nueva York, con otro nombre, y la gente salía del teatro comentando lo bien escrita que estaba.
Ella vio pasar todo eso desde un cortijo, sin decir una palabra.
Y el sitio sigue ahí
El Cortijo del Fraile, que es donde iba a ser la boda, está en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Hoy en ruinas: sólo aguanta en pie la capilla.
Que es, por cierto, el mismo edificio donde treinta y siete años después Sergio Leone puso a esconderse a los malos de Por unos dólares más. Pero eso es otra historia.