En China ya puedes comprar un robot que se convierte de humanoide en perro según el suelo que pise, y cuesta menos que una moto
PrimeBOT abrió la venta el 20 de septiembre. Desde 19.999 yuanes, unos 2.600 euros. Lo interesante no es el robot: es el ritmo al que los están fabricando.

El 20 de septiembre se abrió en China la venta de un robot doméstico que hace una cosa que hasta ahora solo salía en los dibujos animados: cambia de forma.
Se llama T1, lo fabrica PrimeBOT —en China la marca es Qiyuan— y funciona así: dentro de casa va erguido, como un humanoide sobre ruedas, que es la postura eficiente en suelo liso. Cuando sale al exterior o pisa terreno irregular, se pliega y pasa a andar a cuatro patas.
No es que traiga dos modos de conducción. Es que cambia de cuerpo.
El precio es lo que descoloca
Desde 19.999 yuanes, que al cambio son unos 2.600 euros. La versión T1 Pro, con herramientas para desarrolladores, sube a 29.999 yuanes.
Ponlo al lado de lo que cuesta cualquier robot humanoide del que hayas leído estos años y verás el salto. Aquí no estamos hablando de un prototipo de laboratorio con precio de coche de lujo: estamos hablando de algo que cuesta menos que una moto de media cilindrada y que se compra por internet.
El hermano pequeño
El otro modelo es el Q1: un humanoide plegable de unos 88 centímetros y unos 15 kilos, lo bastante compacto para meterlo en una mochila o en una maleta de mano.
Trae control de fuerza en todo el cuerpo, que es lo que le permite hacer movimientos suaves en vez de moverse a tirones, y viene abierto: hay herramientas para programarlo y para modificarle el aspecto, los movimientos y la voz. Muchos de los vídeos que circulan lo enseñan enseñando inglés a niños, y sirve para eso, pero el planteamiento del fabricante es más amplio que un juguete educativo.
Y ahora la parte que de verdad importa, que no es el robot
Lo fabrican junto a Lens Technology, que es un fabricante grande de componentes, en una línea de diez mil unidades. Y el dato que a mí me ha parado en seco: cada unidad sale de la línea cada dos minutos y medio.
Eso no es una cadencia de robótica. Es una cadencia de electrónica de consumo. Es el ritmo al que se montan móviles y electrodomésticos.
Durante años, los humanoides han sido caros por la misma razón por la que era caro cualquier prototipo: se hacían de uno en uno, a mano y con piezas especiales. En el momento en que alguien monta una línea que escupe uno cada dos minutos y medio, el precio deja de estar determinado por la ingeniería y pasa a estarlo por el volumen. Y el volumen solo va hacia un lado.
Antes de que te ilusiones
Tres cosas, por orden de importancia.
Solo se vende en China. No hay distribución europea. Eso significa, para ti, que no hay marcado CE, ni servicio técnico, ni garantía que puedas reclamar aquí, ni repuestos. El precio es información, no una oferta.
Lo de «el primero del mundo» es del fabricante. Como todos los «primero del mundo» de las notas de prensa, conviene cogerlo con pinzas: habrá que ver qué hace el aparato en manos de gente normal, no en el vídeo de presentación.
Y un robot doméstico con cámara es una cámara doméstica. Que te siga por casa y te grabe es la función principal en los anuncios, y también es exactamente el motivo para preguntarse dónde acaba ese vídeo. Vale para este y para todos los que vengan detrás.
El resumen
Un robot que se transforma según el suelo, por menos de tres mil euros, saliendo de fábrica cada dos minutos y medio, y vendido solo en un país.
La primera parte es la que llama la atención. La tercera es la que va a cambiar las cosas.