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200.000 personas en calzoncillos tumbaron a la alianza que tenía secuestrado un servidor, y luego se pelearon por el botín

Cuatro años de guerra en Lineage II. El uniforme del bando rebelde era la ropa interior que te dan al crear el personaje.

200.000 personas en calzoncillos tumbaron a la alianza que tenía secuestrado un servidor, y luego se pelearon por el botín

En 2004, en un servidor de un juego coreano, pasó algo que suena inventado y no lo es: unas doscientas mil personas se organizaron para derribar a un grupo que tenía el servidor cogido por el cuello. Y lo hicieron en calzoncillos.

Lo de los calzoncillos no es una metáfora.

Primero, el problema

El juego es Lineage II y el servidor se llamaba Bartz. Una alianza conocida como DK —el nombre baila entre las crónicas, unos la llaman Dragon Knights y otros Dragon Killers— se hizo con los castillos del servidor.

Y ahí está la clave, porque en ese juego tener un castillo no es decorativo. El que lo tiene cobra impuestos sobre lo que compra y vende todo el mundo, y controla las zonas donde se consigue lo bueno. Quien mandaba en los castillos mandaba en la economía, podía permitirse el mejor equipo y con él ganaba más castillos, así que cada victoria facilitaba la siguiente.

Y ahora los calzoncillos

La gente de otros servidores empezó a hacerse personajes nuevos en Bartz para ayudar. Un personaje nuevo sale sin nada: con la armadura inicial, que es blanca, ajustada y tiene toda la pinta de unos calzoncillos largos.

Miles de personajes recién creados, todos iguales, todos en ropa interior, apareciendo por el mismo sitio. Se les quedó el nombre: el Ejército de Calzoncillos.

No podían ganar un combate. Iban a morir, y a volver, y a morir otra vez. Un jugador con el mejor equipo del servidor puede matar a cincuenta novatos; lo que no puede es estar en cincuenta sitios a la vez, ni aguantar el desgaste durante meses.

Cuatro años

Eso es lo que duró, en tiempo real. Cuatro años de asedios, emboscadas y gente conectándose a horas absurdas porque tocaba atacar.

En julio de 2004 llegó el momento: tomaron el castillo de Aden, que era el centro del poder de DK. Ahí se acabó el dominio.

Ganaron, y entonces se pelearon

Ganaron. Y entonces empezaron las divisiones dentro del bando rebelde, y las disputas por el reparto de lo conquistado.

El ejército que se había juntado contra alguien descubrió lo que descubren todos: que estaban de acuerdo en contra de una cosa y no necesariamente a favor de ninguna. Lo que les unía era el enemigo, y el enemigo ya no estaba.

Doscientas mil personas, cuatro años, un castillo tomado, y después la misma discusión de siempre sobre quién se queda con qué.

Dos apuntes para terminar

Aquello acabó estudiado en serio: hay una tesis universitaria en Estados Unidos que analiza la guerra de Bartz como un caso de resistencia organizada dentro de un sistema diseñado por otros.

Y la propia NCSoft, la empresa del juego, ha reconocido que el espíritu de aquello inspiró la versión Classic que sacó en 2014. La rebelión contra el sistema acabó siendo argumento de venta del sistema.

Anda, cuéntaselo a alguien.

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